martes, 9 de febrero de 2016

Rest. NAPA

Sábado por la mañana, y habíamos decido ir a dar un paseo por el Laberinto de Horta, hacia tiempo que no íbamos por ahí, así que ya nos habíamos montado la mañana, paseito por el Laberinto y después a los refugios antiaéreos de Can Peguera, pero con el peque todo es imprevisible y en el momento de salir se nos queda dormido, así que cambio de planes.

Finalmente se despierta y podemos salir de casa, como íbamos sin planes nos bajamos en Universidad y fuimos subiendo por Aribau hasta encontrar alguna propuesta que nos hiciera gracia, aunque mi marido ya tenía alguna idea de donde podíamos ir.  Así que subiendo subiendo llegamos al Napa Restaurant, con cocina y vinos de origen Californiano, de hay el nombre, si habéis visto la película "Entre Copas" sabréis de lo que hablo ;)

Restaurante con cocina de mercado de influencia californiana.

Aunque vimos que no había mucha gente, esto no nos hecho para atrás, ya que mi marido tenía buenas referencias. Por ese motivo pudimos escoger mesa que nos resulto ideal para colocar al peque y sus trastos.

Nos comentaron que eran platos para compartir y nos recomendaban entre 4 y 5. 

Así que después de dar un vistazo a la carta, ya teníamos decido nuestro menú.

Comenzaron trayendo un aperitivo de la casa, tres vasitos de Vichyssoise, fue todo un detalle que pensaran también en nuestro bebe, que por cierto le encanto.


Seguidamente nos trajeron un queso fundido con jalapeños, acompañado por chips de yuca y boniato para dippear, el queso tenia una textura suave con un buen toque picante, ideal para empezar.


A continuación nos trajeron unos correctos tacos de cerdo.


Seguimos con un pulpo a la brasa con un all i oli de mango, que estaba excepcional, el mejor plato sin duda.


Y terminamos con un también buenisimo Pollo Poblano, acompañado de arroz y guacamole, ideal para acabar.


No tomamos postres, porque teníamos otros planes, pero eso ya será otro post.

Una comida realmente agradable, con una buena relación calidad precio, comentar también que bajo nuestra opinión la decoración del local era demasiado sobria, bueno más que sobria, no potenciaban el tema de la cocina californiana y era como si estuvieras en cualquier restaurante de Barcelona, sin ninguna temática en especial, tampoco digo de poner una bandera pero si algún reclamo.

Nos salió la cuenta por 30 euros los dos.

Encasillando
Una buena opción para conocer los vinos y la cocina del Valle de Napa.

CALLE ARIBAU, 151, 08036 BARCELONA

viernes, 5 de febrero de 2016

Koku Kitchen + Grasshopper

Y parece que para nuestra fortuna, la moda ramen se ha instalado definitivamente en Barcelona.

Ya os hable hace un tiempo de mi lugar de ramen preferido que es el "Ramen Ya-Hiro", pero si antes tenían colas, ahora ni os cuento, así que aquí os paso dos buenas opciones para saciar vuestro ansia "ramenero".

Las cartas son básicamente muy similares con pequeñas diferencias.


Un restaurante ubicado en una callejuela del gótico, muy cerca de paseo colón, un restaurante pequeñito y super mono, con mesas de madera para compartir, y un ambiente muy acogedor, llevado por manos irlandesas, quizá sea este el toque diferencial respecto a los otros, ya que incorporan tes y bebidas típicas de aquel país.



Nosotros nos acercamos un viernes para probar su menú, que consistía en una ensalada, una sopa de ramen a elegir entre miso, soja o picante, postre y bebida.
Nos inclinamos por las tradicionales de miso y soja, y no le añadimos ningún topping de los disponibles.

Como somos fans de las gyozas, no nos pudimos resistir y pedimos nuestra ración, y estaban buenisimas.

El ramen, estaba a la altura de muy buena calidad, y grandes bolws como viene siendo costumbre en estos sitios.





A destacar que abren todos los días del año.
Menú diario: 11,50 euros.

Carrer d'en Carabassa, 19, 08002 Barcelona


Ubicado en la zona del Born, en un restaurante compuesto unicamente de una gran barra. Nosotros tuvimos la suerte que nos sentamos en la esquina, ubicación perfecta para que no perder detalle de la cocina y de los demás comensales, ji, ji,...


En este caso fuimos de carta, nos pedimos un ramen de miso, unas gyozas de carne que no pueden faltar, y nos llamo la atención un arroz de almejas. Las gyozas y el ramen, buenos, correctos pero la decepción fue el arroz no porque estuviera malo sino porque era algo soso y me esperaba otra cosa, y no lo recomiendo.



De postres mi marido se pidió un Mochi de Te que le encanta, aunque a mi la verdad es que no me gustan nada.


Precio medio: 15 euros por persona.

Plaça de la Llana, 9, 08003 Barcelona

Encasillando
Dos buenas opciones baratas e informales para comerse una sopa cualquier día del año.


VIVA EL RAMEN !!!

martes, 2 de febrero de 2016

Rest.Louis 1856

Hace unos días fue mi cumple, como caía en lunes decidí tomármelo de fiesta y alargar un poco más la celebración. Pero el lunes es tan mal día para ir a comer, que decidimos hacer la comidita rica, rica el domingo y el lunes pues más de tranquis, que ya solo el hecho de no ir a trabajar ya es un regalo.

Habíamos estado mirando un montón de sitios donde poder ir a celebrarlo pero finalmente mi marido me sugirió el Louis 1856, el nuevo restaurante de la Fábrica Moritz y me pareció una buena opción, aunque tengo que decir que la carta nos pareció algo confusa.

El restaurante está ubicado en el sótano de la fábrica, con un ambiente muy relajado y acogedor, un espacio diáfano muy bien delimitado, paredes y arcos de piedra te dan la sensación de estar comiendo en un restaurante del siglo XVIII, en donde de un momento a otro van a sacar un cerdo entero de la cocina con manzana en la boca y todo, ja,ja,... y una muy acertada iluminación. 
En la zona central hay dos grandes pirámides de cristal que nos recuerdan la entrada al Louvre pero en chiquitito, y que permiten ver la luz exterior.



Los chicos de la sala eran encantadores, nos tenían preparada nuestra mesita con la trona para el peque, y nos explicaron que los segundos platos eran grandes piezas que lo ideal era compartirlas.

Nosotros comenzamos con unos cócteles adaptados a cerveza que tenían un sabor muy particular, un Pisco y un Negroni.


Nos trajeron un aperitivo, a base de una fina coca de sobrasada y un trampantojo de pimiento que simulaba una anchoa.


De primeros nos pedimos un paté en Croute de Llebre, y es que el paté tipo montaña me encanta, y desde que estuvimos en Francia aun más, y es bastante por no decir muy difícil encontrar en Barcelona algún sitio que lo tenga y encima lo haga medio bien, y aquí lo hacen super bien, aunque si ya nos lo hubieran puesto como allí dentro de su terrina para coger lo que tu quieras, ya hubiera sido la bomba, ja,ja,...


Continuamos con unos Agnolotti de Porc Iberic, tengo que contaros que todos los platos te los terminan de montar y emplatar en la mesa, hay muy pocos sitios en Barcelona donde hagan esto, una nueva tendencia en donde los camareros adquieron más protagonismo haciendo un poco de show, el caso es que nos trajeron un caldito que nos sirvieron en taza, y por otro lazo los agnolotti que es una pasta rellena envuelta en un trapillo para que no perdieran humedad, y un par de cazitos uno con queso fundido con una consistencia tipo bechamel y otro con queso rallado, el tema iba de la siguiente forma, tenias que mojar el agnolotti dentro del caldo y después ponerle una de las salsa o las dos a la vez como tu quisieras, yo opté por ponerle las dos a la vez y estaban de vicio.



Y por fin, llego la gran pieza un Rostit de Cabrito, nos trajeron la pieza en un gran carro, daba gusto ver a la chica como la cortaba y montaba, en fin, pero más gusto nos dio comerla, eso está claro, la pieza estaba especialmente melosa y deliciosa con un fondo de esos cremosos y brillantes que ya me gustaría como hacerlo en casa, acompañado con sus verduritas, y un par de cazuelitas una con ajos fritos machacados con aceitito y otro con unas espinacas pasadas por sartén. Todo super rico.


La hora del postre, y por suerte habíamos dejado espacio para el, así que compartimos un 10.000 fulls, se nos presento el chico con un carro con el hojaldre por un lado y cuatro cremas distintas para escoger, así que montabas tu milhojas con las cremas que más te gustarán, nosotros pedimos la crema inglesa y la de fresas, acompañado con nata.


Con los cafés nos trajeron una pequeña madeleine, un postre francés con forma de concha, que estaba riquisimo, como no podía ser de otra forma.


En definitva una gran comida, en un entorno ideal, y con un servicio de excepción, estuvieron pendientes en todo momento si ser pesados, y estuvieron super atentos con nuestros retoño y eso que no paro en todo el tiempo.

Encasillando
Ideal para darse un festín en familia o en grupo

Precio medio: 50 euros por persona

Ronda Sant Antoni 41