lunes, 8 de abril de 2013

Restaurante En Ville

No hay nada mejor que sábado por la mañana, levantarse de la cama y descubrir que ha salido un sol espléndido que te permita disfrutar de la ciudad dando un buen paseo, con una buena comida y una buena conversación.

Y con esa idea en la cabeza me fui a tomar unas cervezas con unos amigos a la plaza del Museo MACBA para hacer un poco de "people watching", comentar novedades de la semana, y después ir a comer al En Ville. Un restaurante que me encanta, ubicado en pleno Raval. Me parece un lugar precioso donde su delicada decoración nos hace retroceder en el tiempo y disfrutar plenamente de quienes te rodean. 

Foto cogida de su  web
Así que con esta introducción, no hizo falta que les convenciera mucho y allí que nos fuimos. Había un menú muy baratito, con algunos platos con suplemento, todo con muy buena pinta.

Finalmente nos decantamos por una ensalada con bacalao y mis acompañantes por una vichyssoise de zanahoria.


Continuamos con un arroz negro para todos, que estaba delicioso con su allioli algo fuerte eso sí, pero a mi me encanta el ajo, aunque después no se te pueda acercar nadie.

De postres una tarta de queso casera muy rica y unas fresas con nata.
El recorrido completo hubiera terminado yendo a merendar una de las mejores ensaimadas de la ciudad, pero eso será otro post (os dejo con la intriga). Nosotros terminamos en una pequeña cafetería cercana, haciendo otro cafecito y dándole a la sin hueso que eso no va y mucho.
Encasillando:
Lugar económico / encantador donde puedes trasladarte a otro mundo. 
Precio medio: 20 euros

Restaurante En Ville
Carrer del Doctor Dou, 14, 08001 Barcelona
T. 933 02 84 67

P.D: Por cierto disponen también de unos apartamentos monísimos para alquilar. Por si estás pensando disfrutar unos días de nuestra ciudad Condal.


miércoles, 3 de abril de 2013

Restaurante Salamanca

Viernes Santos y nos dirigíamos hacía la Barceloneta para hacer unas tapas, habíamos quedado con parte de la cuadrilla.

Nos tomamos unas cervezas y decidimos buscar sitio donde comer, eramos 8 y no iba a ser fácil, así que iniciamos nuestra particular penitencia de restaurante en restaurante, hasta que finalmente en el tan conocido "Salamanca" parecía que iban a tener sitio para nosotros.

Creo que no había ido nunca. Nos sentaron cerca de la puerta de salida, de la barra y la cocina, y es que el salón no era muy grande y estaba todo muy a mano, sobre todo la cocina y la barra que se hicieron notar durante toda la comida, por la cantidad de camareros que allí se concentraban, vaya lío, no se como se podían aclarar, fuentes y fuentes de marisco salían de la cocina en busca de la mesa que lo solicitaba. Fue bastante curioso la verdad.

Encima de nuestras cabezas colgaban jamones por doquier y me pregunté a cuanta gente habrían manchado con su deliciosa grasita.

Ante tal espectáculo alimentario, y los estómagos rugiendo, teníamos bastante claro lo que íbamos a pedir.
Detalle de la barra
Así que comenzamos con un picoteo de chipirones, pescaito frito y calamares a la romana que estaba riquísimo.


Aquí un par que se desmarcaron pidiendo cochinillo, aunque no era muy destacable.


El resto nos decantamos por arroces: una paella de marisco y un arroz caldoso. El caldoso lo destacaría especialmente, aunque no nos pareció muy generoso.



Haciendo amigos nuevos, últimamente nos hacemos notar, es lo que tiene hacer un blog.


Encasillando:

Local correcto y algo ruidoso, aunque no descarto probar su terraza para un día soleado de verano. 


Restaurante Salamanca
Precio medio: 30/40 euros
Dirección: Calle L'almirall Cervera, 34, 08003 Barcelona 
Teléfono:932 21 50 33

lunes, 25 de marzo de 2013

Inaugurando la Primavera

Sábado por la mañana, y habíamos quedado a las 12:30 hr en la puerta del Ayuntamiento con unos amigos. No sabíamos donde íbamos, ya que mi marido nos había preparado una ruta sorpresa por Barcelona, y nos tenia muy intrigados.

Así que comenzamos la ruta, y el primer sitio que nos llevo fue al Hotel Mercer, dentro del Hotel tienen una pequeña bodega donde hacer el aperitivo y tomar una tapas.  Pero como llegamos un minuto antes de que abriera la bodega, aprovechamos para cotillear.


Finalmente entramos en la bodega, era chiquitita pero muy acogedora, la pared estaba perfectamente decorada con jamones y embutidos de la tan preciada marca Joselito.


Así que comenzamos con unos vermuts para ir entrando en situación. El día prometía, y casi no habíamos desayunado.


Acompañamos los vermuts con una tapa de olivas y un surtido de embutidos que estaba realmente rico.




El Vermut Mercerino
Calle dels Lledó 7, BCN

Y nos dirigimos hacía la Barceloneta donde la parada siguiente iba a ser el Vaso de Oro, a tomar una de sus preciadas cañas, y es que dicen que son de las mejores de la ciudad. Aunque para mi gusto un poco caro 4 cañas y una tapa de queso, 20 eurazos.




Para quien no lo conozca, os diré que es una cervecería que está al principio del barrio de la Barceloneta, es un largo local que hace esquina, con varias puertas de acceso que dan directamente a la barra la cual es la gran protagonista y ocupa casi la totalidad del espacio, lo que provoca grandes aglomeraciones destilando un ambiente muy especial.





El Vaso de Oro
Calle de Balboa, 6, BCN


Ya íbamos un poco contentos y continuamos la ruta, hacía el Villoro, uno de esos bares auténticos de toda la vida de la Barceloneta, al final del Paseo Borbón. 


Parece mentira que con las veces que habíamos pasado por delante, nunca nos habíamos percatado de su presencia, y es que es un sitio que no llama la atención en un primer momento, pero si decidís ir, no os defraudará.


Así que con nuestras cañas en la mano, comenzamos pidiendo unas tallarinas, unos mejillones al vapor y lacón.




La mesa que teníamos al lado, terminó siendo nuestra inspiración para el siguiente plato  ya que les trajeron unos buñuelos de bacalao que no pudimos resistirnos, así que sin ningún rubor pedimos también nuestra tapa para probarlos.

Nos quedamos con las ganas de probar uno de sus arroces, pero como la ruta ya estaba establecida nos los reservamos para otra ocasión.


Aquí con nuestro amigo Manolo, que nos atendió de miedo, simpático y profesional como el solo. Si vas, déjate aconsejar por él. 


Bar Villoro
Passeig de Joan de Borbó, 72, BCN


El plato fuerte lo íbamos a hacer en el Restaurant 7 Portes, un clásico entre los clásicos y que por una cosa o por otra, aun no habíamos ido ninguno de los que estábamos.




La paella iba a ser el plato estrella, pero mientras esperábamos, decidimos pedir una croquetas para picotear.


T-chaaaaaan, la paella, buena pinta ¿no?


Pues sabe mejor.


Finalmente con la dolorosa, y nunca mejor dicho, ahora entiendo porque aun no habíamos ido hasta la fecha, me resulto realmente caro. 
Por una paella, unas croquetas y dos botellas de vino, pagamos 40 euros por barba. No se, me pareció algo exagerado, eso sí nos sentamos en la mesa donde había comido  Marcelo Mastroiani, o por lo menos eso ponía el cartel.


Restaurant 7 Portes
 Paseo Isabel II, BCN



  Y llegó el turno del postre, que por supuesto lo íbamos a hacer en otro sitio.


El Caelum es una de mis cafeterías preferidas, tienen dulces que provienen de diferentes monasterios, realizados de manera artesanal. Y está ubicado en un local de corte medieval realmente encantador.




Nos pedimos tres tartas diferentes para degustar, a cual mejor.



Caelum
 Calle Palla, 8, BCN

Y hasta aquí os puedo contar.

Encasillando:  Todo en un día.

El Vermut Mercerino: vermut glamouroso.
Vaso de Oro: cervezas de calidad
Villoro: un veterano de barrio que sorprende.
7 Portes: un clasicazo que no defrauda, aunque lo acabas pagando
Caelum: dulces caprichos en un ambiente espiritual